Resisitencia

...

RESISTENCIA...
 
Te vi. Ni un beso. Nada. Nada.
 
Te vi. Ni una caricia. Ni una.
 
Te vi. Asomaste la mirada tras ese libro abierto que leías.
 
Te vi. Dejaste imaginar una sonrisa tan irreverente como mágica.
 
Te vi. Quedé inmóvil. 
 
Te vi. Lanzaste tu esencia sacudiendo tu cabello. 
 
Te vi. Me hiciste temblar. Temblamos.
 
Te vi. En mi piel llevo el tatuaje de tus uñas inyectando pasión y lujuria desenfrenadas.
 
Te vi. Nos bebimos a sorbos. 
 
Te vi. Me veías desde arriba, con tus pies atándose con mis rodillas.
 
Te vi. Posaste tu cabeza sobre mi pecho. Sudabas y tu respiración era agitada. 
 
Te vi. La foto traía tantos recuerdos. Era la herencia de una etapa que no se repetirá contigo. Los años, las guerras. La resistencia, pese a tu ausencia. Pese a ella...
 
 
0-0-0
MI ROBLE...
 
Reías con intensidad. Caminabas con tus manos dentro de los bolsillos de tu pantalón.
 
Tengo plena conciencia de ti ya con tu cabello blanco, teñido por herencia y por los años.
 
Tu devoción por leer. Algo que un día de tantos me causó curiosidad y me invitaste a descubrir una infinita cantidad de historias dibujadas con tinta.
 
Hoy llevo conmigo, con cierta recurrencia algo para leer. 
 
Recuerdo tus brazos extendidos en los sillones de la sala o las sillas de la mesa del comedor.
 
Hace ya, 21 años, que tu esencia corporal sucumbió. Tu corazón dijo 'no más '.
 
Te extraño, sí, y mucho. Estás en mi aunque el tiempo, tirano, nos vaya secando la herida y borrando la costra de estos adioses eternos.
 
Te recuerdo con tu sonrisa plena, con tu tenacidad, con esa responsabilidad de no fallar, de cumplir. Recuerdo ese abrazo a ambos cuando cumplieron años de casados. Les dije que eran mi vida.
 
Tras irse, primero ella y luego tu, se fue parte de mi vida. Tuve que reconstruir la mía con lo quedó.
 
Mi roble. Robusto, fuerte, eterno aún en la mortalidad. 
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