El padre del año

El espejismo político: De la CIA en 1954 a los bots que imponen presidentes.

Lo que comienza como un simple –digamoslo así– intento de asesinar a su novia embarazada, termina destapando una red de fraude, bots, noticias falsas que trabajan casi, casi,–como una mafia internacional–, aunque bien disfrazados de sastre y lino los señores, organizan estrategias y trabajan por medio de granjas de bots y otros recursos digitales, para amañar elecciones, mover opiniones y si no, crearlas. 

¿Que no ven que por esto comenzó la guerra entre los liberales y conservadores en Macondo? 

No se acuerdan que el corregidor Moscote cambió los resultados dándole la victoria a los conservadores cuando era la papeleta roja la que había ganado. Y fue ni más ni menos que su mismo yerno el que se levanta en armas, el Coronel Aureliano Buendía. 

Porque eso no se hace. 

¿Que acaso no han leído Cien años de soledad?

Gente como la de Derecha Diario seguro que no.

Algo que sí tienen ese tipo de personas con la mano en la derecha, lejos del corazón, es que no leen. 

Lo que sí tienen son financistas ricos –y gobiernos– que desembolsan para que personas como Fernando Cerimedo posicionan en los más altos cargos públicos a personas como Millei, Abelardo de la Espriella o Narsi Asfura, victoriosos a punta de aplauso del Internet muerto, de un bot. 

Y tiene sentido que la gente no puede ser tan tonta, al menos no tanta. 

Y se que si les digo que esto ha pasado antes no sorprendería a nadie. 

Cuando estaban en pleno proceso de ejecución del PB Success allá por 1954 el asunto del derrocamiento de Arbenz no era sólo Washington a través de la CIA ordenar, soltar dinero y ejecutar. 

No, se necesita más, se necesita gente, instituciones, organismos internacionales si se puede, hasta la persona de la limpieza sirve de oreja.

No es así nomás. 

Ahora solo estamos viendo como se hacen los fraudes electorales y se crean realidades en estos tiempos modernos. 

En ese momento el apoyo de países vecinos en este caso anticomunistas –y ahora también–, como Honduras, donde Juan Manuel Gálvez permitió que tanto mercenarios gringos como hondureños, aparte de andar de cantina en cantina contando su importante –y muy secreta– misión, y presumiendo que les pagaban en dólares, partieran con sus aviones a bombardear o tirar propaganda para asustar a la gente en Guatemala. De hecho de Honduras salió Carlos Castillo Armas a hacer el golpe de Estado. O Somoza que encantado prestó ayuda logística y lugares de entrenamiento de los grupos contra, porque odiaba a los comunistas y detestaba a Jacobo Arbenz1, además de embajadores como el de Honduras en Guatemala, Jacinto Octaviano Durón, quien tenía una muy, muy fluida comunicación con el entonces embajador gringo en Guatemala, Peurifoy.

Para desestabilizar el país se necesita más que solo dinero.

Los métodos cambian pero la intención no.

1Aparte también creo que era envidia, porque Tacho era bien feo.

Última modificación Viernes, 04 Septiembre 2026 22:37
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