La pelota rueda en el fango: por qué soportamos el drama de la existencia

...

FUTBOL…

Mueve masas, genera sensaciones indescriptibles muchas veces.

Veinte van y vienen, dos observan, pero no son ajenos. Esfuerzo físico al máximo, trotan como amateurs, pican como velocistas en los 100 metros planos, saltan como en el volei, driblan como en la danza, dominan la pelota como malabaristas.

Los dos que observan no pierden detalle, reaccionan, vuelan, son una pared, manos y pies ágiles, concentración total, un fallo y todo se puede venir abajo. Héroes o villanos.

En el medio de la vorágine, un tipo que imparte justicia o no, según el bando. Nunca quedará bien con todos, pero hace su lucha. Puede ser consecuente o implacable, pero siempre ciego e infame. Tiene el poder de frenar toda acción, el rojo y amarillo siempre le acompañan, como tres más de su misma categoría pero con funciones distintas. Le ayudan o no, según la vitrina.

Y ella, sí, ella. Constructora de sueños y pesadillas. Misil seductor que cautiva desde que la vemos siendo aún niños. Y su magia trasciende el tiempo y se permea de generación en generación.

Dueña y esclava, una obra de arte pegada al ángulo, esquiva, irreverente, según quien la trate. Caprichosa y de espíritu mágico. En ella van y viajan las ilusiones de unos y los desengaños y temores de otros. Hipnotiza y seduce. El artista hace obras fabulosas con ella, el cavernícola la convierte en tetunte, piedra o similar.

A los costados, en interminable sufrimiento, casi siempre, cual directores de orquesta con elementos añadidos, señalan, gritan, hacen muecas, alegan, sonríen de ironía, intentan en medio de un bullicio infernal que sus músicos los escuchen y apliquen las instrucciones que se inventa para mejorar o revertir lo que sucede.

Y alrededor de ese manto verde, miles de voces soñando, almas que buscan la redención apoyando a once de un lado u otro. Vibran, sufren, cantan, elevan plegarias, tienen rituales de todo tipo, se unen como granos de arena. Tienen una causa, un lema, un sueño, una ilusión.

Y pueden salir con el corazón rebosante o quebrado. O en término medio que tampoco suele ser muy agradable. Siempre, este último deja un agridulce al fanático, porque siempre, siempre, sus once deben imponerse.

La pelotita rueda y nadie queda indiferente. Hasta los más incrédulos, hasta los que ven con desdén este opio de masas.

Es el futbol un espejo de la sociedad de cada lugar, según la sociología.

Los literatos lo ven como una metáfora de la vida; Eduardo Galeano lo describió como” una obra de arte” y “una religión popular “. Jean Paul Sartre lo tildó de fascinante al considerar que el otro, sí, el adversario, con su presencia constante es capaz de frustrar los proyectos propuestos.

Para Jorge Valdano es “contradictorio, primitivo y profundamente humano”, un juego en el que el “talento individual y la improvisación rompen cualquier cálculo”.

Nos invade, se contagia y deleita. Es drama y felicidad. Locura y éxtasis. Indiferencia, muy poca.

0-0-0

SEDUCCIÓN…

Cabello revuelto, sonrisa que embriaga, mirada que domina. 

Tu fuego me marca, tus ojos me hacen volar, tus manos dibujan mis sueños, tus labios endulzan mi vida.

Te pienso y soy, soy y te añoro, te añoro y te pienso de nuevo. 

Imagen perfecta, mi perfección.

Tus manos, alas; tus piernas, veredas. Tus sueños, mi afán, tus besos, motivo.

Tu vientre, hogar; tus brazos, calor. 

Tus formas, un secreto del que tengo el mapa; tu pasión, mi luz; tu humedad, mi nave a la luna.

Tu nombre, seducción. Dón

(1 Vote)

Deja un comentario

Asegúrate de ingresar todos los campos marcados con un asterisco (*). No se permite el ingreso de HTML.

  1. Lo más comentado
  2. Tendencias

Mami, siempre trato de ser fuerte

0

Por Karen Vanessa Osorio Herrera

El segundo acto de Justin Cary

El último acorde de Justin Cary: La muerte sin maquillaje de la nostalgia pop.

Por Walter González

¿Qué es el Diseño Humano… vale la pena?

  La simetría del orden: Qué hay detrás del auge del Diseño Humano.

Por Diana Cazadora

El gobierno que Polibio imaginó 

La república del estiércol y el gobierno de la turba

Por Ana Luisa Arevalo

Horóscopo: La astrología no te salvará d…

El Horóscopo Estelar de Francis Drake

Por Francis Drake

next
prev