Lluvia

Era un día inusual para la lluvia, no era temporada de aguaceros.

El cielo se torno de un gris oscuro, casi negro. Sintió el olor a tierra mojada entrar por su ventana. Al mismo tiempo una fuerte ventisca azotaba el ventanal. El aire frío chocaba en todo su rostro. Parado afuera en el balcón, escuchaba a las aves trinar de manera extraña, jamás las había oído así. De pronto, miles de hojas de los árboles empezaron a desprenderse de las ramas, todas flotaban de manera ondulante hacia arriba, como si subieran al compás de una danza insólita. Algo no encajaba, no les quito la mirada hasta que estas desaparecieron en la oscuridad del firmamento y no las pudo ver más. El sonido de los pájaros era cada vez más ensordecedor. Es probable que fuera así, porque solamente ellos sabían todo el mal que estaba por aproximarse.

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