SENSACIONES…

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SENSACIONES…

De corto, de blanco y azul. Ahora mismo, ya no despiertas esa pasión de antes.

Pero te veo en videos. Momentos de éxtasis, de locura. Cuando el aguijón viaja y se clava y causa conmoción, un exceso de adrenalina multiplicada por millones.

El enamoramiento ha ido y venido. Sube y baja. A veces duerme, a veces se erige como volcán en erupción.

Tan cerca y tan lejos. El cielo y el infierno en minutos, o en segundos. El murmullo, los gritos, la incertidumbre, el silencio. El vaivén, el tobogán de emociones que causa.

Una fila de hormigas en la piel, sacudiendo la calma. Uñas devoradas, gargantas desgarradas.

De azul y blanco, sobre un manto verde. El orgullo, el patriotismo. La fiesta o el sepelio. Un sueño que sigue esperando, que golpea como martillo en la cabeza, en la moral, en el espíritu.

Quizá alguna vez, quizá nunca. Pero eso no se sabe, algo queda de esa sensación, de ese pequeño sentimiento.

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IRACUNDO…

Con la piel desnuda y el alma retozando en tus ideas, con los cuerpos en ceremonia de fascinación, de batalla eterna.

Con la piel desnuda y la vida entre sábanas, acurrucada entre besos y caricias, soñando a no acabarse nunca, imaginando que se vuela entre nubes, que no hay límites.

Con la piel desnuda y nuestras miradas nadando en el océano de los suspiros que se tornan cálidos y tiernos.

Con la piel desnuda y las manos entrelazadas como eslabones que se sienten irrompibles y que amarran todo para siempre.

Con la piel desnuda y amándose sin prejuicios ni grises.

Con la piel desnuda y con mariposas en el estómago, revoloteando incesantemente en señal de locura.

Con la piel desnuda. Entregada, dispuesta. Un lienzo perfecto para escribir la historia propia en la del otro.

 

 

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