LA MÁS TRISTE…

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LA MÁS TRISTE…

¿En qué pensás? ¿Qué memorias te hacen palidecer al traerlas de vuelta? 

Quién, qué o cómo. Este sentimiento se apodera de uno, a partir de alguien y de algo. En cada etapa de la vida toda situación de tristeza se visualiza enorme.

Es parte de uno mismo. Algunos la convierten en ellos, en su esencia y terminan hundidos en el fango del desapego emocional, incluido el propio y se destruyen.

Arremeten con todo contra su ser. Unos caminan, otros corren por aniquilar esa sensación. El cerebro, órgano peligroso, transita por una cuerda, como aquellos equilibristas avanzando entre dos altos edificios.

Otros, los menos jodidos, la tomamos a sorbos. Con entretelones de otros ritmos de este paseo.

Vamos toreando el camino, la vida, los sinsabores y los dulces. El amargo, el salado y el desabrido. 

Nos reconocemos como víctimas de ciertas circunstancias, pero retomamos el rumbo, la rutina y los retos.

Los motivos son válidos para cada quien. Desde fuera alguien puede que tenga otra visión de lo que al otro le pasa. La comunión en estos malabares pocos la logran. Mi tristeza no es la tuya. 

Un amor de pareja inconcluso, uno no correspondido, uno que termina de tajo, sin explicación ni fundamento aparente. 

Un amor eterno, de padre o madre que se corta porque la vida es esto también. El recuerdo de ese ser que no volveremos a ver, quizá, en alguna foto.

Un objeto material también nos puede llevar a esa fase, porque los humanos solemos darles valor emocional a cosas que no sienten, no ven, no escuchan; que solo están como medio para hacernos la vida menos complicada.

Entonces, qué es la tristeza. ¿Cómo se dibuja en nuestras vidas?, ¿Tiene más valor del que debería tener en nuestro devenir? O solo es una pasajera que de pronto, y de cuando en vez, nos topamos en el vagón del tren que nos lleva…

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ESTRUENDO…

Tus besos me estremecieron. Fueron una ráfaga de vida, emoción y electricidad.

Tus besos sacudieron mi entorno, doblegaron mi calma, saciaron mis ansias.

Tus besos desnudaron mi paz, mi ser, mi piel. 

Tus besos saben a capuchino, a arroz en leche, a rellenitos. 

Tus besos causan furor, me embriagan, me encienden. 

Tus besos son motor, alas y viento.

Tus besos son refugio, calidez y complicidad.

Tus besos son pasión, locura y lujuria.

Tus besos son génesis y apocalipsis. 

Tus besos son río y mar. Calma y tormenta. 

 

 

 

 

 

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