Los Murales Censurados de Efraín Recinos

"En la década de los años 50 se comenzó a construir el Centro Cívico. El Teatro Nacional fue terminado en 1978. El edifi cio de la Corte Suprema de Justicia fue terminado en 1972. En su diseño y construcción participaron los arquitectos Mario Flores Ortiz, Carlos Heusler y el ingeniero Pedro Aragón. Entre los años 1979 y 1980 le fue encargado a Recinos el diseño de los murales de esta construcción. Uno en el ala norte y otro en el ala oriente, cada uno formado por ocho piezas. Como en muchas otras ocasiones, Recinos no quiso cobrar por el trabajo. El mural fue diseñado en relieve y con mosaicos en colores. Las primeras formaletas se hicieron de madera reforzadas con hierro. Eran verdaderas esculturas. Se comenzaron a construir en el sótano del edificio. Después de seis formaletas y seis meses de trabajo un magistrado cuyo nombre no quiso recordar Recinos se enteró del proyecto y ordenó detener la construcción. Poco después desaparecieron las formaletas En ese entonces la censura era una práctica Introducción 5 Murales censurados / Efraín Recinos común en Guatemala. Muchos de estos atrevimientos se pagaban con la vida", José Toledo.

 

 

 

(0 Votos)

Artículos relacionados

Deja un comentario

Asegúrate de ingresar todos los campos marcados con un asterisco (*). No se permite el ingreso de HTML.

  1. Lo más comentado
  2. Tendencias

Las rosas de la melancolía

0

Por Gabriel Arana Fuentes

Soledad, mi vieja amiga

0

Por Luis Gabriel Franco Barrios

Tarde, pues

Tarde, pues: Therians, la mordida en Montevideo y los verdaderos animales en San José Pinula

Por Eddy Roma

Una generación entre descargas y papel

Una generación entre descargas y papel: Megaupload, Ares y el trueque que salvó una biblioteca

Por Walter González

Manual narcisista: frases comunes de per…

Manual de traducción simultánea: frases de personas narcisistas y lo que realmente significan |

Por Diana Cazadora

Fe prestada

Fe prestada: conversación con una sobrina de nueve años sobre lo falso y lo verdadero |

Por Walter González

next
prev