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¿Cómo explicarle a tus papás qué es el tusi y qué se siente consumirlo?
Cuando mi sobrino universitario —ese que vive a mitad de fiesta y mitad en chats de memes— estaba por dejar Guate para irse a Francia a estudiar le pregunté “Mirá vos ¿qué es el tusi?”. Se lo pregunté en la mesa como si preguntara por el clima… supe que lo que venía no tenía nada de casual. No era una moda más. Era algo que la prensa y las agencias antidrogas llevan meses llamando pink cocaine, y las dos palabras juntas son una trampa estética que suena menos peligrosa de lo que es.
Empecemos por lo básico que no hay que ocultar: el tusi no es cocaína, ni rosa, ni seguro, ni “experiencia de pista de baile”. Esa etiqueta es puro marketing. La Drug Enforcement Administration (DEA) de Estados Unidos lo define como un polvo que puede contener ketamina, MDMA, metanfetamina, opioides e incluso fentanilo, teñido con colorante alimentario para hacerlo más atractivo.
Si mi cuñado y hermana esperaban una definición académica, se toparon con algo más cercano a una advertencia de película de terror: “es como una sopa de químicos mezclados sin control, y nunca sabes lo que estás inhalando”. Y eso no es opinión frívola: estudios de análisis de mercado y decomisos oficiales muestran que la mayoría de las muestras de tusi no contienen ninguna sustancia única o consistente, y en muchos casos ni siquiera el componente original del nombre (2C-B) aparece.
Lo que se siente al halar
Aquí no hay descripción de luces psicodélicas ni de momentos dignos de una selfie. Lo que muchos reportes médicos y de toxicología señalan es lo que ocurre cuando la química te confunde. Dependiendo de qué encuentre tu organismo, puedes experimentar desde aumento del ritmo cardíaco y ansiedad severa hasta disociación, confusión profunda o incluso síntomas físicos peligrosos cuando varias moléculas pelean por dominar tu sistema nervioso.
Y no es solo teoría: la DEA ha señalado que hay casos donde tusi incautado contenía fentanilo, un opioide extremadamente potente cuyo consumo accidental puede ser mortal incluso en cantidades pequeñas. Eso significa que tu cuerpo puede recibir una mezcla donde una parte te estimula y otra puede deprimir tu respiración sin aviso.
El precio de la ruleta rosa
Seguí con el tema por mi lado y encontré estas cifras. Un agente de la DEA en Nueva York estimó que un gramo puede costar entre 20 y 100 dólares en clubes y mercados urbanos de Estados Unidos. En ciudades latinoamericanas como Bucaramanga, fuentes periodísticas locales mencionan precios de alrededor de 60,000 pesos colombianos por gramo, con variaciones al alza en ambientes privados. Dependiendo de dónde estés, ese número puede verse como “barato” o “exclusivo”, pero no cambia la ecuación: pagas por algo cuya composición, dosis y efectos son una apuesta.
Tráfico, riesgo y normalización
Lo que mi sobrino no mencionó al inicio —pero que luego encontré— es que el tusi se está moviendo por rutas que sorprenden incluso a las autoridades. En Estados Unidos, agentes antidrogas han interceptado tusi escondido entre envíos de cocaína y arrestado a presuntos traficantes que intentaban ingresar la sustancia desde Sudamérica. En Guatemala, la PNC reportó un aumento de decomisos de cocaína rosa en los últimos años, pasando de unos pocos gramos a cientos de gramos incautados en 2024. Eso significa que no es solo una historia de clubes nocturnos: hay redes y logística detrás.
Y eso también aclara por qué el tusi —que comenzó como un término para una sustancia concreta en los 90— hoy es un cóctel variable de drogas sintéticas que nadie debería asumir como seguro.
Aquí tienes el apartado específico sobre qué se siente consumir tusi, con base en experiencias reales capturadas en internet y respaldado por información veraz sobre efectos de las sustancias que comúnmente lo componen —sin detalles gráficos, sino describiendo sensaciones y riesgos reales:
¿Pero qué se siente consumir tusi? (basado en experiencias reales y evidencia verificada)
Intentar describir cómo se siente consumir tusi es como narrar una película que no sabes quién escribió ni qué género pertenece. No hay fórmula única: cada dosis es diferente porque no existe control de calidad ni composición constante. Eso no es rumor; es lo que advierten los análisis toxicológicos de la Drug Enforcement Administration (DEA): cada muestra puede contener mezclas variables de ketamina, MDMA, metanfetamina, opioides y otros compuestos —y el único punto en común es el color rosa añadido con tintes alimentarios. (DEA)
En foros públicos, varios usuarios describen experiencias que reflejan esa variabilidad con crudeza: algunos mencionan una euforia inicial leve y sensación de energía aumentada, similar a la que uno esperaría de MDMA o estimulantes, mientras otros dicen sentir que el cuerpo “no responde” como debería, con confusión, movimientos torpes o la percepción del tiempo distorsionada. (Healthline)
Una persona señaló que después de una línea sintió bump de energía, algo parecido a una combinación de efectos que él atribuía a MDMA mezclado con otros químicos, aunque aclaró que no estaba seguro de qué realmente había en la mezcla. (Reddit) Otra voz en comunidades públicas explicó que, tras consumirlo, hubo momentos donde alucinaciones suaves y sensaciones disociativas —un efecto típico cuando hay ketamina— se mezclaban con una percepción emocional intensificada, pero también con ansiedad y confusión. (DoubleBlind Mag)
Médicamente, esos relatos no son sorprendentes. La literatura científica indica que la presencia de ketamina puede causar sensación de separación del cuerpo y distorsión sensorial, un efecto conocido como estado disociativo que, en dosis altas, puede sentirse como si la mente y el cuerpo no estuvieran sincronizados. (Publicaciones ACS) Y cuando los componentes incluyen MDMA o sustancias similares, los usuarios suelen experimentar burbujas de euforia y exaltación emocional, que se acompañan de taquicardia, aumento de la presión arterial y deshidratación —o de ansiedad y paranoia cuando la mezcla está desequilibrada. (Healthline)
En algunos relatos, el “subidón” inicial se describe como un pico de energía y sociabilidad, pero seguido de una fase donde el cuerpo y la mente se sienten “pesados”, descoordinados o incluso desorientados, lo que coincide con efectos de depresores del sistema nervioso central como la ketamina. (Bright Futures Treatment Center) Otros usuarios han señalado que, ocasionalmente, una experiencia que comienza con euforia puede derivar en pánico o miedo, un efecto que los expertos relacionan con la impredecible mezcla de sustancias que actúan en circuitos cerebrales muy distintos. (Healthline)
La realidad detrás de estas experiencias es que no se trata de un efecto único ni estable, sino de respuestas que dependen tanto de los compuestos presentes como del estado físico y psicológico de cada persona. Esto coincide con lo que advierten las fuentes médicas: debido a la combinación impredecible de estimulantes, depresores y alucinógenos, los efectos pueden ir desde euforia y apertura social hasta confusión, ansiedad, taquicardia o episodios de miedo intenso. (Tulua Health)
En resumen: no hay una “sensación típica” universal, solo un rango de efectos que puede parecer inicialmente agradable para algunos, pero que puede dar paso a signos físicos y mentales impredecibles y peligrosos, precisamente porque nadie sabe realmente qué está consumiendo. (DEA)
Fuentes consultadas
- Drug Enforcement Administration (DEA) — definición de pink cocaine/tusi y composición variable. (DEA)
- Reports sobre precio por gramo y presencia del tusi en clubes urbanos de Estados Unidos. (cbsnews.com)
- Incautaciones y aumento de tráfico de cocaína rosa en Guatemala. (Agencia Guatemalteca de Noticias)
- Pattern of mixtures en muestras de tusi y advertencias sobre su composición. (euronews)
- Advertencias de la DEA sobre presencia de fentanilo en mezclas de tusi. (Grupo Milenio)
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