¿Eres una pick me girl? 

Buscar la aprobación masculina es una enfermedad que solo el tiempo cura. 

De todos los errores que una puede cometer, el peor es buscar/pelear por la aprobación masculina. Lastimosamente, me atrevo a decir, todas las mujeres hemos estado allí en algún punto de nuestra vida. 

F. es pesada, descuidada, gusta de culpar a los demás por sus errores y dice que todas las mujeres a su alrededor le quieren hacer daño porque es “bonita e inteligente”. Puede llevar horas refunfuñando, pero cuando un hombre se le atraviesa, cualquier hombre, la mirada le cambia y se convierte en un pan de Dios salpicado con agua bendita. 

Tiktok y los podcast me llevaron a las “pick me girl”. Este término se refiere a esas mujeres que se “llevan mejor” con los hombres y que presumen de no ser “como las demás”. Además, critican o se burlan de los comportamientos “femeninos” con el único fin de conseguir validación masculina. 

Pero, honestamente, la que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Les repito que casi todas hemos sido “pick me girls” en algún momento. Creo que ni siquiera es nuestra culpa: la religión, la cultura y nuestros papás nos hicieron creer que “el hombre” tiene alguna clase de superioridad en su ser, y ¿quién no querría estar en el equipo ganador? 

Por supuesto que hay machismo y misoginia en este comportamiento, pero, dadas las reglas de esta sociedad, puede que ni siquiera lo hagamos de forma consciente. También creo que la falta de buenas figuras paternas contribuye a que busquemos, aún con más ansías, la aprobación del resto de la manada. 

Según mi propia experiencia, conforme te haces mayor comienzas a valorar aún más lo que significa ser mujer y los lazos que nos unen. No es fácil crecer y sobrevivir en países como este, y aún así estamos aquí gracias a nuestras abuelas, madres y amigas. 

Por cierto, en ningún momento quiero que crean que digo que Men are trash, porque yo sí creo que en ese “gremio” hay grandes amigos, novios, esposos y padres. Esta columna más bien se enfoca en quitarles ese rasgo de superioridad divina que también les impuso la sociedad. 

¿Competir por hombres? No lo sé, se me hace una de esas ecuaciones en las que de todas formas salís perdiendo. Como sociedad, pelearnos entre nosotras solo les acaba dando más poder. Pero no todo está perdido si eres pick me girl: es una enfermedad que se cura con el tiempo.    



 

 

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