Voracidad y Piel: dos poemas de Rubén Flores entre la inquisición y el Everest del cuerpo

poesía de denuncia política, poema erótico latinoamericano, crítica a jueces y netcenter, cuerpo femenino en la poesía, inquisición siglo XXI.

VORACIDAD…

Venden su alma, venden todo. Famélicos de poder, perdidos y anclados en el pasado.

Su pobreza intelectual apenas les permite distinguir que la vida siguió y que esas ideologías externas (como si en este país hubiera una propia con marca registrada y patente de propiedad) como suelen decirles, se instauren en este país.

Es tal el miedo, que utilizan a sus jueces, los entes cooptados, políticos y a sus netcenter para causar terror, silenciar, difamar y dividir.

Su fin no es el país, como idea de desarrollo colectivo, sino es mantener sus privilegios y cuotas de poder; la corrupción que tanto dicen denunciar es lo que ocultan, porque su razón de ser es, ser lo que dicen despreciar en sus discursos.

Venden esa falsa idea de Dios, patria y libertad. 

Al primero lo usan como excusa y llave para meterse en la mente de la gente y que esta caiga presa del destino manifiesto tatuado en la psiquis por cuestiones hereditarias.

La segunda es porque así venden mejor su idea de que todo lo hacen por el honor, orgullo y la supuesta autonomía e independencia de la nación.

Y la última, porque pretenden hacer creer que su visión y misión es mantenerla a costa de todo y en su pequeña cabeza, no les cabe que entre el blanco y negro que ellos ven, hay gran cantidad de grises.

Justifican sus actos perversos con la biblia y la Constitución en la mano, quien no piense como ellos es enemigo y merece ser triturado por la maquinaria oscura del ente que investiga y los jueces que sentencian.

Causan terror, son terroristas. Hambrientos de poder y de dinero; tejen su telaraña sin importarles más nada, solo su lugar de prebendas y beneficios. Nos dañan y dividen, esa es su razón de ser. Su feudo son su pobre mente y su añejo discurso sobre ideologías.

Su ideal es la famosa y asquerosa inquisición. En esos términos ellos serían felices. Y esta tampoco es una idea nacida del sesudo pensamiento local (por si no lo sabían).

Son oscuros, muy oscuros. 

 

0-0-0

PIEL…

Tu cabello, rebosante.

Tus manos, traviesas.

Tus labios, inquietantes.

Tu mirada, perturbadora.

 

Tus hombros, una invitación.

Tus brazos, imanes.

Tu vientre, pradera.

Tus pies, la puerta.

Tus piernas, senderos.

Tus muslos, provocación total.

 

Tus pechos, el Everest, mi Everest.

Tus formas, poema.

Tu sonrisa, embriagante.

Tu ser, mi adicción.

Tus dedos, perdición.

 

Tus uñas, frenesí.

Tu respiración, erótica.

Tus gestos, locura.

Tus besos, prisión.

Tus caricias, condena.

Tus silencios, el cielo.

Tu carcajadas, brisa.

Tus nalgas, desenfreno.

 

Tu piel, todo.

Todo, tú.

Tú, eternidad.

Eternidad, en tu ser.

Ser, contigo.

Contigo, la vida.

Vida, mía.

Mía, por siempre.

Siempre, un deseo.

Deseo, tu piel.

Ni más, ni menos.

(1 Vote)

Deja un comentario

Asegúrate de ingresar todos los campos marcados con un asterisco (*). No se permite el ingreso de HTML.

  1. Lo más comentado
  2. Tendencias

De mi otro yo

0

Por San Pedro de Compostela

¿Mama, yo también soy virgen?

0

Por Gabriel Arana Fuentes

Tenemos lo que creemos merecer

Tenemos lo que creemos merecer: la vara en el centro de la tierra | Ana Luisa Arévalo

Por Ana Luisa Arévalo.

Dorohedoro te obliga a sobrevivir su mun…

Dorohedoro no explica su mundo, te obliga a sobrevivirlo | Crítica de anime.

Por Gabriel Arana Fuentes

Don Perfecto (Lic. Poloc)

Don Perfecto (Lic. Poloc): la casa impecable, la lista negra y la huida en pijama | Ángel Alvarez

Por Angel Alvarez

No le crean a Aristóteles. 

No le crean a Aristóteles: la insurgencia filosófica en la USAC del siglo XVIII | Ana Luisa Arévalo

Por Ana Luisa Arévalo

next
prev