Esplendor y Vivir: dos poemas de Rubén Flores sobre la luz que se fue y la vida que se posterga

...

ESPLENDOR…

Mecía sus cabellos por doquier.
Mujer intensa, apasionada, inteligente, pero, aún así, tímida en grado superlativo.

Sonreía más por vergüenza que por sentirse atractiva y golpeaba con fuerza a quien era testigo de ese gesto de su rostro.

Sus manos benevolentes eran suaves como la brisa y mágicas como el arcoiris.

Sutil, demencialmente cautivadora. De pronto inclinaba su torso y cuello y hacía un movimiento tan suyo, seductor y exquisito para que su cabello despejara su cara y bañara sus hombros.

No era la dueña de una belleza universal, de esas que a todos o a muchos hace voltear.

Su resplandor era esa timidez y ese desinterés por llamar la atención. 

Su resplandor era ese caminar sin hacer ruido, era brillar sin querer hacerlo, era esa mirada esquiva para no mandar el mensaje equivocado.

En esas vueltas de la vida, se escapó de mi órbita, los caminos se volvieron paralelos; es tal su resplandor que aún brilla en mí, que me hace pensar en ella.

Nunca se fue, aunque no esté acá.

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VIVIR…

Siempre esperó el mejor momento para todo, tras hacerse mayor.

No tuvo amores esperando una mejor situación económica. No tuvo viajes, esperando encontrar el lugar perfecto. No bailó creyendo que habría una festividad correcta.

Se veía en un plazo de diez años, al menos, con el título de la universidad colgado en la pared y todos los beneficios que suponía ese documento le ayudaría a conseguir.

Se graduó del nivel medio y ya son diez años y ese título no llega, y apenas va a media carrera de lo que pretende terminar en la universidad.

Vivir para él solo parece ser una imagen de un futuro perfecto, en el que tiene, además de una carrera académica, dinero y posesiones.

La vida, claro, no es lo mismo para dos personas, menos para diez, por más que estén conectadas. La vida se construye día a día y por ello es tan distinta en cada uno.

Pero es un hecho, la vida es hoy y ahora. Mañana, ese aún no llega y no sabemos si en ese nuevo despertar estaremos.

 

 

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