Angel Alvarez

Don Perfecto (Lic. Poloc)

Don Perfecto (Lic. Poloc): la casa impecable, la lista negra y la huida en pijama | Ángel Alvarez

Su casa pintada impecablemente, su auto siempre brilla de lo limpio; sus mascotas bien perfumadas; sus empleados callados, diligentes y rápidos.

Su esposa y sus hijos ni salen a la calle, nunca se escuchan discusiones por los altos precios de la canasta básica, ni por malos comportamientos o malas notas del colegio, ya no digamos por celos.

El licenciado siempre se asoma peinado de manera impecable, rígido por la gelatina estática, ropa nueva y zapatos bien lustrados. Si entran a la sala de su casa, se encuentran fotos de sus títulos junto a trofeos, premios y menciones honoríficas. Los vecinos dicen que el licenciado Poloc es como un androide: nunca se enoja, tampoco se estresa, mucho menos pelea; siempre sonríe confiado, siempre saluda de lejos; su auto nunca se descompone, en su casa nunca falla la luz eléctrica, ni escasea el agua potable, y siempre abunda el gas propano.
Todos se preguntan ¿será que algún día se equivocará?, ¿pinchará alguna llanta?, ¿llegará tarde a una cita? ¿O su esposa algún día lo avergonzará en público? Al final dicen que no se sabrá la verdad acerca de su vida privada, tan perfecto que se ve.
La semana pasada, de madrugada, varios se despertaron asustados porque se escucharon rechinar las llantas de un taxi pirata. Al rato vieron al conductor mientras recogía las maletas y subía al licenciado.
Sus autos siguen parqueados en la cochera y su familia sale a la tienda sin dar razón alguna. Juran que salió corriendo en pijama después de que su nombre fuera publicado en esa lista negra que los gringos mandan a todos los noticieros alrededor del mundo, notificando su búsqueda internacional.

 

 

 

Última modificación Viernes, 17 Abril 2026 15:07
(1 Vote)

Deja un comentario

Asegúrate de ingresar todos los campos marcados con un asterisco (*). No se permite el ingreso de HTML.

  1. Lo más comentado
  2. Tendencias

Las madres y sus Hijos

Ni sumisas, ni felices: La farsa histórica del estofado y los barbitúricos

Por Ana Luisa Arevalo

Defensa de la crítica

  Elogio del uno y medio: Por qué el arte correcto nos está matando de tedio.

Por Walter González

Midnight Cowboy sigue vigente: Nueva Yor…

El sueño americano es una enfermedad terminal: 57 años de Midnight Cowboy

Por Gabriel Arana Fuentes

next
prev