- Literatura
- Publicado
- ¡Sé el primero en comentar!
- 3 a 6 min. de lectura
- Leído 655 veces
Noche cualquiera en el centro
Noche cualquiera en el centro: tres litros, una confesión y el miedo a ser suficiente |
Viernes en el centro. Cerveza tibia. Mesas pegajosas.
Tres ya van por el tercer litro.
No están celebrando nada.
Uno habla.
—Vaya, pisados, ahí traen otros tres litros.
El vidrio golpea la mesa con ese sonido que ya anuncia la noche larga.
—Puta, así de mal modo no me des ni verga.
—Así me decía tu hermana.
—Vos tu madre, hijueputa, que no es con vos.
—Vaya, muchá, hombre, agarren onda, aquí hay gente.
El lugar está concurrido pero nadie los oye de verdad. Afuera pasa un carro, adentro huele a cerveza tibia y a fritura vieja.
—Va, pero contá qué putas te pasó pues, dijiste que era urgente.
—Sí vos, pero es que… no sé… me siento bien estúpido.
Max no los mira. Le da vueltas a la botella como si adentro hubiera algo que le fuera a contestar.
—Vale verga, nos hiciste venir, ahora contanos.
—¿Se acuerdan de la Mica? La que andaba saliendo conmigo.
—Ah, ¿la que se chimó Roberto?
—Puta, ¿qué Roberto?
—El que te dejó el culo abierto.
La risa cae fácil, automática, como siempre. Un reflejo.
—Sho, mano, hombre, puta, dejá que cuente qué pasó con la Mica. Dale vos, Maximiliano Contreras Asencio.
—Verga, si querés recitá mi número de teléfono, vos champiñón.
—Apodo más pura mierda el que me pusieron. Me llamo Jacobo Mendiola Carrillo.
—No, serote, está mejor Champiñón.
—Ya sho vos, champurrado culero, seguí contando pues, Max, no seas mierda.
Max traga saliva. Ese segundo en que todavía podría no decirlo.
—Puta… la Mica se quiere casar, serotes.
—Pues que se case y se vaya a la verga, te la quitás de encima.
Max levanta la mirada, apenas.
—Se quiere casar conmigo, la serota.
La carcajada estalla. No por mala, sino por reflejo: así se recibe lo que asusta.
—Esa maje es bien imbécil, ¿va?
—Yo pienso igual, pero no sé cómo mandarla a la mierda. Yo fui su primer hombre.
La risa vuelve, más fuerte. Como si algo ahí necesitara taparse.
—De la colonia, tal vez.
—Nel, muchá, en serio, yo fui su primer hombre. Fuera de pajas. Me consta.
Por un momento, ninguno sabe bien qué hacer con eso.
—¿Y por qué no te quedás con ella, pues, Max?
—Lo mismo dice mi mamá, pero… no sé. La Mica es como demasiado perfecta, muchá. Es patoja, es muy cariñosa, cocina rico y lo que le pida me lo da… lo que le pida.
Lo dice y le pesa. Como si enumerar las virtudes fuera también cavar un hoyo.
—Puta, o sea que ya le batiste…
—Sí, serote, a huevos.
—¿Y ya probó…?
—Ya, pisado, ya.
El código se cumple. Se dicen lo que tienen que decirse. Pero ya no alcanza.
—Entonces, ¿por qué no te quedás con ella?
Max aprieta la botella. El vidrio frío. La mesa pegajosa.
—Les voy a decir, pero no se vayan a reír… Siento que no soy lo que ella merece.
La carcajada llega igual. Más fuerte. Como defensa.
Pero se va apagando.
Como una hornilla que se queda sin gas.
Y lo que queda es ese silencio que no es vacío, sino lleno de algo que nadie quiere nombrar.
—Puta, ya, ya —dice el Champurrado, limpiándose los ojos—. Perdón pues… pero es que vos también, ¿cómo querés que no nos riamos?
Max asiente, pero no sonríe.
—Es que sí vos… yo sé que es una gran huecada… pero en serio lo siento así.
—¿Cómo así? —pregunta el Champiñón, más despacio ahora—. Explicá bien pues.
Max respira hondo.
—Mirá… yo con ella soy… otro serote. O sea, con ustedes soy una mierda, hago chistes, digo estupideces, me peleo… pero con ella… no sé… ella me mira como si yo fuera alguien bueno.
Nadie se ríe.
—¿Y no sos pues? —dice el Champurrado, pero ya sin filo.
—No tanto como cree, vos.
El Champiñón lo observa. Como si por primera vez lo estuviera viendo sin el ruido de siempre.
—Ah, la gran puta… Entonces lo que te ahueva no es ella… sos vos.
Max levanta la mirada. Ahí hay algo que sí le pega.
—Cabal.
—Vos lo que tenés es miedo —dice el Champiñón—. Miedo a cagarla con alguien que sí vale la pena.
—O miedo a aburrirte —agrega el Champurrado—. Porque también sos bien mula para eso.
Max niega, pero no del todo.
—No es eso… bueno… tal vez un poco… pero no sé… siento que si me quedo con ella, tengo que ser mejor, y la verdad, no se si puedo.
—Pues sí, imbécil —dice el Champurrado—. Así funciona.
Se ríen. Pero ya no es burla. Es más bien resignación.
—Mirá pues —dice el Champiñón—. Te la voy a poner fácil: ¿la querés o no la querés?
Max tarda.
Ese segundo largo donde cabe toda la vida.
—Sí… pero…
—No hay “pero”, serote. O la querés o no. Lo demás son pajas.
—Es que querer no es lo mismo que… quedarte para siempre.
—Nadie sabe eso —dice el Champurrado—. Ni tus papás, ni los míos, ni nadie. Eso se decide todos los días, no una vez.
El ruido del lugar vuelve a colarse: platos, una risa ajena, una canción vieja sonando mal.
—¿Y si la hago mierda? —pregunta Max, casi en voz baja.
—Igual ya la hiciste mierda —dice el Champiñón—. Si la cosa se jode pues a huevos que te va a doler, y a ella también… pero eso no es razón para no intentar, de repente la cosa sale bien.
—Peor sería que la mandés a la verga solo por miedo —dice el Champurrado—. Eso sí es ser bien cobarde.
Max se queda callado. Pero ya no es el mismo silencio de antes.
—¿Y qué le dijiste? —pregunta el Champiñón.
—Que lo iba a pensar.
—¿Y cuándo te dijo eso?
—Hoy en la mañana.
El Champurrado resopla.
—Ah, sos un serote. La tenés allá esperando y vos aquí chupando con nosotros.
Max mira el vaso. El reflejo le devuelve una cara que no termina de reconocer.
—Por eso les dije que era urgente, pues…
El Champiñón levanta su vaso.
—Bueno, entonces brindemos.
—¿Por qué? —pregunta Max.
—Por vos, imbécil. Porque estás a punto de tomar una decisión que te va a cambiar la vida, la cagués o no.
El Champurrado choca su vaso.
—Y porque si la cagás, aquí vamos a estar para recordártelo toda la vida.
Esa vez sí, Max sonríe. Con miedo igual, pero acuerpado.
—Hijos de puta…
Chocan los vasos.
El sonido es breve. Claro.
—Salud, pues.
—Salud.
Afuera, la noche sigue igual. Adentro, muy adentro, algo cambió.
- #NocheCualquiera
- #WalterGonzalez
- #literaturaguatemalteca
- #CrónicaDeBar
- #AmistadMasculina
- #MiedoAlAmor
- #CódigosDeHombres
- #NarrativaOral
- #Guatemala
- #ViernesEnElCentro
- #literatura
- #cuento
- #Guatemala
- #WalterGonzalez
- #Narrativa
- #gonzo







