- Blog
- Publicado
- ¡Sé el primero en comentar!
- 2 a 3 min. de lectura
- Leído 136 veces
Poetry Slam: probamos el otro mes
Probamos el otro mes: quince años del primer slam de poesía en Guatemala | Walter González.
Antes del primer slam de poesía en Guatemala, existía solamente un folder manoseado, una idea medio obsesiva y un tipo nervioso entrando al Café León de la 12 calle, entre 6a y 7a avenidas de la zona 1.
Era 2011. Antes de Semana Santa. Creo que era martes.
Recuerdo ese café con muchísimo cariño. Tenía algo de refugio improvisado, de lugar donde todavía podían pasar cosas inesperadas. La zona 1 prepandemia guardaba esa sensación rara de decadencia y promesa al mismo tiempo. Uno caminaba entre ventas, humo, ruido y edificios que eran casi personajes del Centro Histórico.
Yo llevaba meses pensando en el proyecto. Dándole vueltas. Imaginando cómo podría funcionar un slam de poesía aquí. En aquel entonces todavía parecía una idea extraña, demasiado rara o demasiado ambiciosa para el tamaño de la escena cultural que conocíamos.
Llegué con mi folder y toda la cosa para hablar con el administrador del café. Le expliqué la idea como pude: poesía oral, competencia, micrófono abierto, gente leyendo textos propios frente a desconocidos. Yo mismo no sabía exactamente qué iba a pasar.
Recuerdo haberle dicho:
“Si el evento fracasa ya no te molesto más”.
Y nunca voy a olvidar su respuesta:
“Si sale mal este mes, probamos el otro mes. Y si sale mal ese, probamos al siguiente.”
Pienso mucho en esa respuesta 15 años después.
Porque la mayoría de proyectos culturales sobreviven así. No porque tengan dinero, ni estructura, ni garantías de éxito. Sobreviven porque alguien decide darles otra oportunidad. Un mes más. Una noche más. Otro intento.
Sábado 7 de mayo... el slam salió bien.
No perfecto, claro. Pero salió vivo. Llegó gente. Hubo nervios, textos olvidables, textos memorables, silencios incómodos y momentos genuinos. Recuerdo esa sensación extraña de ver algo imaginado durante meses convertirse de pronto en algo real, enfrente de uno.
Después vinieron muchísimas noches más.
Anécdotas hay demasiadas. Personas también. Gente que conocí gracias al slam y que terminó volviéndose profundamente importante en mi vida. Personas que llegaron tímidamente a leer un poema y años después seguían allí. Otras que desaparecieron. Otras que ya no están.
También hubo episodios jodidos, por supuesto. Problemas, cansancio, conflictos, momentos donde parecía que todo iba a romperse. Ningún proyecto que dure 15 años sale intacto.
Pero haciendo balance, siento que lo bueno definitivamente gana.
Con el tiempo entendí que el slam se convirtió en algo más grande que yo. Y eso quizá es lo más bonito que puede pasarle a un proyecto cultural: convertirse en un espacio donde la gente encuentra algo suyo y hace comunidad.
Hoy quiero levantar mi copa simbólica por estos 15 años. Por todas las voces que han pasado por un micrófono. Por las personas que ayudaron cuando nadie sabía si aquello iba a funcionar. Por las noches vacías y las noches llenas. Por los poemas extraños y los poemas inolvidables.
Y también por aquella frase dicha casi al azar en un café del Centro Histórico:
“Probamos el otro mes.”
15 años después, seguimos probando.
- #ProbamosElOtroMes
- #WalterGonzalez
- #SlamGuatemala
- #QuinceAños
- #CaféLeón
- #Zona1
- #AntesDeSemanaSanta
- #PoesíaOral
- #CulturaGuatemalteca
- #ProyectosQueDuran






