ALUCINANTE...
Intervención digital de "The Death of Marat" de Jacques-Louis David

ALUCINANTE...

...

Divago entre lo que quiero, lo que puedo y lo que imagino. Se me cruzan mil imágenes, y en ellas estás tú.

Quiero hablar de la realidad de este país que se consume entre la miseria de millones y el descaro de unos cuantos miles que se apropian del presente y del futuro.

De pronto, tú, en ese vestido. Uf, una barbaridad.

Quiero decir que la corrupción es tan grande que a los malosos los sacan de apuros, jueces con todo el poder, y solo medidos por el límite de su ambición.

Quiero decir que a los niños, sí, esos, los del famoso discurso que son nuestro futuro, se les confina a la esclavitud, al tercermundismo, al improbable desarrollo físico, intelectual y analítico, con la doctrina de la religión, pero también con la de las pocas oportunidades para que desde que están en el vientre, reciban los insumos que serán decisivos para su devenir en el mundo.

Desnutridos, idiotas, con el único fin de tener descendencia aún más subdesarrollada que ellos.

Y vuelves tú. Sin altavoces, ni luces que anuncien tu llegada. Simple, sencilla, intensa.

Quiero hablar de aquellos que roban, y no solo de los que te asaltan en la calle, con pistola o cuchillo en mano, sino de los otros, sí, de esos que con traje caro y corbata, o vestidos de diseñador, se devoran todo a su paso.


No llegan al pleno porque el jefe no quiere que avance esta o aquella iniciativa o aquellos que firman convenios que no buscan más que prebendas exorbitantes para un grupo, sin que les interese su razón de ser. Digamos, por ejemplo, la educación de la niñez de este país.

Y en esas estoy y vuelves a aparecer. Plena, atractiva. De ideas claras, de mirada profunda, de labios de chocolate y vainilla. Imagino...

Veo a la calle y por donde se pose la vista, la basura nos envuelve. Vivimos en un botadero de desechos, porque nos sentimos realmente importantes haciendo lo que nos da la gana y tirar nuestra basura en cualquier sitio es evidencia de esa soberbia y antihigiene de esta sociedad que involuciona.

Elevo la cabeza porque me duele el cuello por ir pegado al celular para escribir estas líneas, catarsis dirían algunos, de este presente oscuro.

Y regresas tú, a mi mente, hermosa, fantástica, alucinante. Y ahí te quedas, ahí te dejo, para disfrutarte.

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