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Un disco con alma… y con relleno
Crítica Gonzo: "Debí Tirar Más Fotos" de Bad Bunny, un disco con alma… y relleno |
Escuché DeBÍ TiRAR MáS FOToS varias veces, casi como quien hojea un álbum familiar que no es del todo suyo. Hay fotos que conmueven, otras que pasan sin dejar marca y algunas que hacen preguntarse por qué siguen ahí. Es el sexto álbum de estudio de Benito Martínez Ocasio, Bad Bunny, y se mueve dentro de una música esencialmente urbana que cruza reguetón, salsa y ritmos tradicionales del Caribe, con colaboraciones que amplían el espectro sonoro.
Me cuesta hablar de qué tan original o novedoso es este disco, sobre todo porque no conozco a fondo la obra previa de Bad Bunny. Escucho desde afuera, con curiosidad más que con devoción. Aun así, hay pistas que llaman la atención. EeO, por ejemplo, me sorprendió al inicio por ese giro que intenta evocar el reguetón noventero, aunque más adelante volveré sobre ella.
A Bad Bunny se le juzga casi siempre por tres cosas: la pronunciación, la voz y las letras. De las tres, la única que realmente me estorbó fue esta última. Lo demás, incluso aquello que muchos señalan como defecto, aquí a veces suma: hay algo áspero, rústico y espontáneo en su manera de cantar que encaja con ciertos momentos del disco.
El álbum abre con NUEVAYoL, y lo hace muy bien. Es una entrada con atmósfera, elegante, casi cinematográfica. Uno entra al disco y de inmediato se instala un estado de ánimo que prepara para lo que viene… o que al menos debería prepararlo. El problema aparece conforme el disco avanza: una apertura como esta pedía un desarrollo más sólido y más consistente.
VOY A LLeVARTE PA PR es bastante convencional y poco interesante. No molesta, pero tampoco deja huella. Luego aparece BAILE INoLVIDABLE, y ahí sí: pura salsita. Un conjunto salsero impecable, alegre, bien ejecutado. Es uno de los primeros puntos altos del disco y un recordatorio de que, cuando Bad Bunny se apoya en músicos y tradición, el resultado mejora notablemente.
Después el ánimo vuelve a caer. PERFuMITO NUEVO es totalmente prescindible. WELTiTA tiene un ritmo playero agradable y hace un guiño evidente a La Flaca de Jarabe de Palo; la colaboración con Chuwi le aporta cierta riqueza, aunque no termina de despegar. No es de mis favoritas, pero tampoco es una mala canción.
Hay un tramo irregular y cansado: VeLDÁ me parece mala; EL ClúB es mala, pero me gustó, y eso no le quita lo mala; de KETU TeCRÉ rescato el ritmo, muy cercano al reguetón noventero, pero poco más; BOKeTE es mala y aburrida, y KLOuFRENS resulta también prescindible. En este punto, el disco se siente inflado, como si nadie hubiera querido cortar nada.
Entonces llega TURiSTA, y algo cambia. Guitarra, requinto, un bolero sencillo y nostálgico. Aquí el disco se detiene, respira y se vuelve vulnerable. Es uno de los mejores momentos del álbum. Me encantaría escuchar un cover con voz femenina; de verdad creo que podría existir una versión bellísima de esta canción.
CAFé CON RON es, sin exagerar, un momento luminoso. En ritmo de plena, con una producción precisa y orgánica, me evoca El Pescador de Totó la Momposina. El groove es delicioso. Bad Bunny aquí no estorba: se integra. Los Pleneros de la Cresta le aportan alma y profundidad. No lo he decidido del todo, pero es muy posible que sea mi canción favorita del disco, el verdadero clímax.
PIToRRO DE COCO continúa esa línea de exploración con una fusión interesante; el bajo y las percusiones están muy bien logrados. Responde a un estilo musical puertorriqueño conocido como jíbaro, y se siente respetuoso y bien trabajado.
LO QUE LE PASÓ A HAWAii no es mi favorita, pero creo que es la mejor canción del álbum. Es suave y, al mismo tiempo, potente. Directa. La letra es hermosa. Es un son cubano que evoca a Buena Vista Social Club y tiene una relevancia que trasciende el disco. Siento que DeBÍ TiRAR MáS FOToS necesitaba más canciones como esta.
Vuelvo a EeO: al final, me parece una oportunidad desperdiciada. Si esta canción hubiera sido producida por Luny Tunes, podría haber sido memorable. Pudo haber alcanzado ese sonido irresistible de los clásicos de Daddy Yankee, Don Omar o Wisin y Yandel. No lo logra: se queda en la intención.
DtMF es una canción linda y precisa. No tiene grandes pretensiones, pero se queda. El coro es pegajoso y funciona muy bien como precierre. Además, es la pista que explica el concepto del álbum. Hay versos que se cantan con el alma:
“Debí tirar más fotos de cuando te tuve,
debí darte más besos y abrazos las veces que pude”.
LA MuDANZA es el cierre perfecto: una autobiografía del propio Bad Bunny en ritmo de salsa. Festiva, adecuada, casi como un bis final.
En líneas generales, DeBÍ TiRAR MáS FOToS pudo haber sido un disco buenísimo con una mejor selección de temas. Entra y termina como un homenaje a la identidad puertorriqueña, y tiene canciones que lo logran con creces. Escuché el disco completo al menos cinco veces y, aunque es irregular, reconozco que no es aburrido.
¿Lo recomendaría? En términos generales, no. No porque no me guste, sino porque tiene lo suficiente como para que quien ya desprecie a Bad Bunny siga haciéndolo. Y aun así, hay momentos —TURiSTA, CAFé CON RON, LO QUE LE PASÓ A HAWAii— que valen la pena quedarse mirando un poco más.
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