SOLEDAD...
"Angelus Novus" (1920) de Paul Klee+ IA

SOLEDAD...

...

ANGEL...
Sonreías y yo quería irme al cielo.
Sonreías y mi cielo eras tú.
Sonreías y eras vorágine de eternidad.
Sonreías y yo enloquecía.

Era tu voz como de angel.
Era tu voz miel en hojuelas.
Era tu voz mi sonido preferido.
Era tu voz mi fin y mi principio.

Y acaso tus labios eran mi mar.
Y acaso tus labios eran mi barca en ese mar.
Y acaso navegaba con cada beso.
Y acaso ese beso era infinito.
Y acaso...

Me atrapabas con apenas un guiño.
Me atrapabas con apenas un gesto.
Me atrapabas y no me soltabas.

Descubría el más allá contigo al lado.
Descubría que éramos unos chiquillos en cuerpo de adultos.
Descubría que teníamos ideales de adultos y sueños de niños.
Descubría que era tuyo y me gustaba.

Eras mi angel. Eras mi todo. Eras...


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SOLEDAD...

Estás acá, incondicional, mágica, dándome paz.
Creciste conmigo y me gustó siempre tu compañía.
Vivimos al máximo y estaremos hasta el final.
Estás acá, viéndome envejecer.
Nos contamos cuentos para dormir, nos damos una palmada para despertar.
Vas en el bus, viéndome mientras mis pensamientos son un remolino.
Sabes de mis triunfos y fracasos. De mis buenos actos y de aquellos que rozan los límites contrarios.
De cuando en vez bailamos porque es bueno tomarte de la mano y decirte al oído que vinimos para estar juntos.
Es bueno encontrarte en las páginas del libro que leo, en las canciones que oigo, en las nubes que me acompañan, en las sombras de los árboles y de mis ideales.
Estás en la almohada y en las calles que camino. En la luz del sol y en el viento que erosiona la piel. Estás en el espacio que me rodea, estás en los recuerdos de mis padres que se marcharon y con ese adiós me regalaron tu presencia aún más marcada e intensa.
Estás en este teclado del teléfono, en las sábanas que me cubren, en el beso que no tengo, en la caricia que se abstiene, en la pasión que se acaba.
Estás en la alarma que me despierta por la madrugada, en la última charla con el amigo que se adelantó, estás en la familia que está lejos, estás en la luna que brilla en una noche despejada, en las estrellas que son como lucecitas de navidad.
Estás y estarás cuando me vaya. Tu te quedarás. Serás el homenaje, la melodía, el poema, las letras, mi sonrisa.

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