Mariel Blanco

Una rama

Todo comenzó con la sutileza de un suspiro en el viento.

Como una rama que, de manera discreta, comenzó a extenderse. Podías caminar junto a ella, y seguramente pasaría desapercibida, una simple extensión del majestuoso árbol. Si te detienes a observar el bosque, lo más probable es que solo veas la totalidad del árbol, sin notar el delicado crecimiento de esa pequeña rama.

Nadie prestaba atención a cómo esa rama frágil crecía lentamente, ni cómo los rayos del sol se filtraban entre sus hojas tiernas. La brisa jugueteaba con ellas, danzando sin ritmo o melodía. Todos, excepto yo. Me encantaría pensar que tú también lo percibiste.

A medida que crecíamos, reíamos sin percatarnos del riesgo de que esa rama podría cambiar. Sin darnos cuenta de que éramos menos que un árbol; éramos una rama. Hasta que llegó el día en que esa rama cambió.

Bailábamos al ritmo de la melodía de las gotas de lluvia. Caminar a cualquier lugar se volvía liviano si tu mano iba sosteniendo la mía. Tu toque era como una suave brisa marina, y tu mirada, aunque muchos la consideran silenciosa, expresaba tanto con tan poco. De tus ojos se desprendía la luz que tu alma lograba hacer brillar de vez en cuando.

Pero al final, esa rama se dividió. Pero, ¿por qué? Nos amábamos, ¿cierto? Me amabas, ¿cierto?...

Supongo que tu alma nunca pudo iluminar. Hubo destellos, sí, pero nunca pudo mantenerse brillando. Y aunque compartí de mi luz, no pude mantenerla encendida. Lo lamento tanto por eso. Verdaderamente deseaba encenderla. Lamento haber fallado.

¿Cómo podría haber compartido mi fuego si no tenías algo en tu interior para arder? Arranqué pedazos de mí misma para crear leña, pero sabemos que la leña tiene fin.

Ojalá algún día puedas llenar lo que yo no. Desde lo más profundo de mi corazón, anhelo que nunca pienses que no lo intenté. Deseo que encuentres el fuego en tu propia alma y suficiente leña para no extinguirte.

Espero, con todo mi ser, ser testigo de esa luz, incluso si la rama ha cambiado.

Última modificación Domingo, 17 Marzo 2024 11:37
(0 Votos)

Deja un comentario

Asegúrate de ingresar todos los campos marcados con un asterisco (*). No se permite el ingreso de HTML.

  1. Lo más comentado
  2. Tendencias

Resisitencia

0

Por Rubén Flores

Revisitando el Hotel Overlook

0

Por José Fernando Rodríguez

Tenemos lo que creemos merecer

Tenemos lo que creemos merecer: la vara en el centro de la tierra | Ana Luisa Arévalo

Por Ana Luisa Arévalo.

Dorohedoro te obliga a sobrevivir su mun…

Dorohedoro no explica su mundo, te obliga a sobrevivirlo | Crítica de anime.

Por Gabriel Arana Fuentes

Don Perfecto (Lic. Poloc)

Don Perfecto (Lic. Poloc): la casa impecable, la lista negra y la huida en pijama | Ángel Alvarez

Por Angel Alvarez

No le crean a Aristóteles. 

No le crean a Aristóteles: la insurgencia filosófica en la USAC del siglo XVIII | Ana Luisa Arévalo

Por Ana Luisa Arévalo

next
prev