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HUMANOS...
Dicen que a su imagen y semejanza...
Dicen que a su imagen y semejanza. El péndulo tiene un movimiento extenso de izquierda a derecha, va y viene.
De románticos a despechados, en todos los matices; creadores, destructores, intensos, flojos, despegados, obsesivos.
Protectores, depredadores, intelectuales, estúpidos, relevantes, fútiles.
Los hay desde aquellos que se maravillan con el sol creciendo tras el horizonte, regalando una paleta de colores fantásticos, y "aquestos" que solo los maravillan con oro.
Soñadores, realistas, impetuosos, pasivos, trabajadores, desdeñosa.
Creadores de vida, asesinos.
Solidarios, egoístas; caritativos, tacaños; compasivos, inclementes.
Abusivos, respetuosos, limpios, sucios, conscientes, prepotentes, decentes, perversos.
Honrados, ladrones.
Impíos.
Del tingo al tango, complicados, sencillos, irónicos, francos, imponentes, conciliadores, cazadores, presas. Felices, amargados, creyentes, escépticos.
Sabios, ignorantes, afanados, desgranados. Tristes, felices, depresivos, optimistas.
A su imagen y semejanza, dicen...
TORMENTO
Tus ojos me ven sin verme, voltean, indiferentes, letales, sueltas una sonrisa y a medio camino la jalas para que no llegue a su destino.
Tus formas dominan mi ser, las veo, intentando no hacerlo. Me carcome la imaginación. Tu ropa es una frontera tan sutil, pero de igual manera imposible de superar.
Danzan tu pechos bajo esa blusa de seda verde. Danzan tus nalgas que casi hacen explota la falda que llevas.
Avanzan majestuosas tus piernas sin medias, para que tu piel resalte. Pantorrillas perfectas, insolentes, fantásticas.
Pienso mil cosas, no hago ninguna, y no es porque no quiera.
Me detengo, te pienso, te añoro, eres tormento, total. Y cuando sueltas tu cabello, eres una obra de arte maravillosa.
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