Ángel Alvarez

Doña Market Zone

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Si son los enseres del hogar, abarrotes, artículos de primera necesidad, verduras, frutas, legumbres, pescado, carne magra, derivados del cerdo, comida para diabéticos, comida baja en grasa, sin gluten, sin lactosa, comida kosher, asiática o simples alimentos de la canasta básica, doña Pily lo tiene.

Tampoco faltan los catálogos de ropa, zapatos de china, maquillajes, productos de belleza, lociones piratas, ropa de dudosa procedencia, pero idénticas a las originales, productos de limpieza, vajillas, trastos Tupper, ropa americana usada, piezas de robótica, utensilios eléctricos, juguetes de segunda, peluches, carritos y muñecos de colección. 

Pero eso no es todo: el comprador puede conseguir tortillas recién hechas, pan del día y pasteles. Si necesita hacer alguna transacción, ahí está la caja bancaria para hacer sus pagos, PayPal, y transferencias electrónicas, pedidos al extranjero y buzón de compras en Miami. Si le urge hacer una encomienda, hay envíos de paquetería al extranjero; si los chicos necesitan hacer sus tareas, hay dos computadoras para conseguir la información en Internet e impresiones full color, aparte de sus seis consolas para jugar video juegos.

Lo más increíble es que todo sucede en un espacio de 2x2 metros cuadrados, en la cuadra principal cerca de donde pasan los buses urbanos, como la ruta 96 Santa Luisa-Universidad de San Carlos, por lo que casi todos los vecinos aprovechan a pasar comprando algo. Ahí se mantiene la seño mexicana muy amable, con su acento jarocho, muy platicadora y hábil con las ventas. Eso sí, cierra todos los días antes de las 8 de la noche porque a esa hora empiezan los lives para ofrecer los descuentos exclusivos para las vecinas que se conectan y aprovechan los precios que no se encuentran en la tienda física.

En realidad nadie comprende, nadie entiende y tampoco le cabe en su mente en dónde entra tanto producto y servicio en un espacio tan pequeño, ubicado a sólo media cuadra del bar El Olvido, avenida Centroamérica, con esa entrada de tres gradas hacia abajo del terreno y sólo separados por un mostrador largo de madera antigua y vidrios algo amarillentos por el tiempo. Ahí se exhiben unos cincuenta productos no mencionados en la lista de su sitio web, como materiales para bisutería, remedios al menudeo sin receta médica, cremas reductoras y medicina alternativa como despacho de recetas del seguro social.

El puesto siempre fue atendido por su carismática propietaria, la Seño Mexicana, solterona, muy alta y muy maquillada. A todos les cuenta que salió hace décadas de su natal Veracruz, con el corazón roto por un amor no correspondido, y se estableció en el barrio viendo la posibilidad de abrir una tienda multiservicios, aprovechando el mercado local y sus habitantes como compradores compulsivos. Ya todos conocen sus redes sociales, plataformas digitales y sus lives con ofertas directas desde los países asiáticos como proveedores de productos tan similares a los originales, con su lema “Abierto 24/7”

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