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MTV: ¿Qué? ¿No estaba muerto?
Allan Martínez

MTV: ¿Qué? ¿No estaba muerto?

El anuncio del cierre de MTV Music, MTV 80’s, MTV 90’s, Club MTV y MTV Live, nos llega como la muerte de un amigo de la universidad que antes nos caía bien, pero por sus necesidades económicas y cambio de ideología, lo aborrecimos y lo detestamos al sol de hoy. Así de la nada, nos enteramos que murió y solo podemos encogernos de hombros y decir: “Para mí ya estaba muerto”. 

Pero el momento exige al menos un poco de respeto. Si algo es cierto es que el mercantilismo desenfrenado y vampirista actual no podrá quitarnos los recuerdos. Ese Nosferatu llamado Viacom Paramount MTV no lo motiva el dejar una huella o crear un impacto a la posteridad, lo que lo mueve es dinero, consumismo y mediocridad. Es casi una estafa pero así se mueven los empresarios del entretenimiento por estos años. ¿Siempre fue así?

Esa mediocridad les salió caro y hoy vale la pena celebrar la muerte como recordar su impacto al nacer. Esto lo digo con todo el sarcasmo y la verdad grabada en piedra. Decía uno de esos escritores pobre-diablos chapines: “Los dos mejores días de mi vida fueron cuando me casé y cuando me divorcié”. Algo así nos sentimos hoy.

Recordemos el duelo

Para mí MTV murió en el primer lustro del siglo 21. Gorillaz fue el último gran fenómeno mediático musical. Videos musicales animados fueron la novedad. Tal vez un video de Eminem podríamos decir Without me. De rock nos animaba la década. Se consagraban bandas como System Of A Down, Linkin Park, Korn, The White Stripes, The Strokes, Audioslave, Radiohead, Weezer, Coldplay. Creo que fue la última gran época rock-popera del finado MTV.

Pero hubo un momento que todo se detuvo. Aquella adicción que inició, en mi caso en 1994, duró poco más de 10 años. Tal vez la responsabilidad, el trabajo y la vida decidieron que me olvidara de la cadena de televisión. La rotación de música creció con 22 horas de Hip Hop. Parecía una purga de todo lo diferente. A cada hora de cada día el monopolio Beyoncé y Jay-Z tenía tomadas todas las franjas. Recuerdo que había un programa matutino de 7 a 9 de la mañana donde ponían videos de rock y después encadenados al género MC. Nalgas, diamantes, excesos, carros de lujo, nalgas y más nalgas… solo eso. No me malinterpreten, soy fan del tren que va al sur, pero si tu oído pide rock, de pronto, la vanalidad y la estética del plástico, harta. Ni siquiera era Rap Real como NWA o Public Enemy o algo que tuviera sustancia; era pura moda.

 

Un MTV del 1994 agridulce

Enero era la época en la que las empresas de cable aprovechaban para incluir nuevos canales. Comtech, que era la que yo tenía, puso MTV. Es increíble que escuchar lo que sucede con la actualidad musical y si sos fanático de la radio, aquella era la inmediatez de material audiovisual que acontecía, nos hacía sentir parte de algo grande incluso para una sociedad endogámica que escoge el futuro a sus generaciones y condena al resto del país. Ya no se podía tapar el sol con un dedo. Incluso las radios nacionales y televisión nacional tuvieron que ponerse al corriente. Se sintieron amenazados con aquella competencia porque su mediocridad farisea es absoluta y tenían que atacar esa perversión. 

Con amigos de la colonia nos sentábamos a ver los videos, caricaturas y programas de música. Criticábamos los videos. Comprábamos discos, hacíamos la predicción del próximo sencillo, cosas así. Jugábamos fútbol y béisbol; pasábamos ocupados. Después llegó la Universidad y Ciencias de la Comunicación y la cosa se puso más especializada en cuanto a crítica y estilo. Nacieron profesiones, convicciones y el espíritu despertó.

Aquel 94 fue de descubrir otro mundo. En mi vida pensé que vería un noticiero de rock y lo encontré en Week In Rock con Kurt Louder y Tabitha Soren. Fue un programa fundamental. Descubrimos una profesión: Periodista de Rock. Ésa era la mía. Claro, aquí en Guatemala, eso es para tontos. Quedábamos boquiabiertos con la cobertura de festivales, conciertos, programas como Behind The Music, Legend y aquel grandísimo 120 minutos con la enciclopedia musical Matt Pinfield. Me desvelaba hasta la 1 de la mañana los domingos y no me importaba. Al diablo madrugar, la universidad, los exámenes, las tareas y los lunes.

Los animes eran tremendos. The Head era mi favorito. Tener una entidad que nos guíe en nuestra vida, incluso si nos lleva al inodoro y halar la cadena. The Maxx, un tratado sobre la soledad y el desarraigo. Aeon Flux, ¡uff vaya anime! Chico Migraña; todavía me hace reír esa necedad juvenil que mantengo a mucha honra. Beavis y Butthead no digamos. Éste último lo regresaron. A lo mejor con eso recuperaban a la generación X. Muy poco, muy tarde.

 

El fin y el apocalipsis

Si los derechos de autor son fundamentales y hay que defenderlos con dinero o sin dinero. Las empresas de cable robaban la señal y las que se preciaban de honradas no sacaron el canal del aire hasta que los amenazaron legalmente. Esa doble moral abunda en este país desde siempre. Sin embargo, “empresas de cable” en las circunferencias de la ciudad mantuvieron la señal. Se vino la versión en español del Emeteve Latino.

Eso abrió muchas oportunidades. En Guatemala, por ejemplo, logró colar algunos videos en los programas que apoyaban el rock latinoamericano. MTV gringo también abría la puerta al mundo en su gala con MTV Internacional.

Los programas del “Latino” tuvieron su gracia. Y cuando las bandas de gran peso llegaban a México lograban invitarlos a tocar en vivo. Recuerdo cuando llegó Noel Gallagher de Oasis. Semana Rock del periodista Javier Andrade, quien acaba de fallecer hace algunos meses, era un referente periodístico de lo que sucedía en Argentina y México y a veces, en Colombia, Chile, Uruguay y Brasil.

Fito, Charly, Calamaro, Soda Stereo, Los Abuelos de la Nada, Serú Giran, Catupecu Machu, Los Fabulosos Cadillacs, Caifanes, Jaguares, La Maldita, Café Tacuba y tanto, pero tanto, talento latinoamericano que MTV, dio a conocer y explotar. 

Los famosos VJ, Gonzalo Morales, Ruth Infarinato, Alfredo Lewin y Daisy Fuentes eran ejemplo de desidia, horror y frescura de lo qué hacer y no hacer en las escuelas de comunicación como presentador (A algunos maestros les gustaba la pose nacional de “Nuestro Mundo por la Mañana” de Carlos de Triana y Edgar Gudiel: Parado riguroso y militar y manos al centro del estómago enseñando la papaya” Ridículo pero así era. Leyendas les dicen ahora). Vaya en las clases de edición del grandísimo Jon Dunn en la Universidad Landivar, queríamos editar como el estilo MTV: cambio de imagen cada 2 segundos. Después apareció como competencia Telehit pero es historia aparte. Si voy a decir que navegaba entre los canales.

No se puede negar el explosivo cambio cultural que dio la televisión a causa de MTV y Emeteve. Los Unpplugged fue cosa aparte. Los desconectados eran una entrega brutal crudeza emocional del artista con imágenes contemplativas donde podíamos saborear al artista. Nirvana, Alice In Chains, REM, The Cure, Café Tacuba, Pearl Jam, Caifanes, Molotov, Bob Dylan (por mencionar unos cuantos) fueron un desfile de artistas consagrados que desfilaron por la cadena para retratar en 60 minutos su grandeza. 

 

Los putos “Riálitis”

Apareció ese Real World que por novedad lo veíamos pero después de la tercera temporada se volvió aburrido. Parecían que los gringos se “autochingaban” la existencia para salir ahí. Si supieran los problemas que acontecen en Latinoamérica no chingarían tanto y le harían huevos”, pensaba. “Papi no me abrazaba mucho” no era excusa para llorar frente a las cámaras y hacer llorar a la gringada cursi. Y así vinieron más programas. 

Tengo que reconocer que el único riáliti que vi fue uno de Periodistas para la Rolling Stone. El ego de los editores y el desprecio al nuevo talento era tan real como lo fue en su tiempo en algunos medios escritos aquí y en China. Agrio y aburrido. Solo tuvo 6 episodios y fue al basurero. Eran mejor los dramas de las chicas y chicos de plástico que tenían dinero y se hacían paso en el mundo que los despreciaba por nacer con una cuchara en el culo.

Y siguieron creciendo con esa industria. Cribs que nos hacía entrar en las casas de los famosos o Pimp my car con el rapero Xzbit fue lo último que vi. Después se puso nauseabundo. ¿Y la música? Amigo, vale barriga.

Los premios MTV fueron algo que marcó un antes y después para la industria del entretenimiento. Las bandas que desfilaban en la ceremonia como los videos que premiaban, eran parte del escrutinio sesudo entre nuestra generación y particularmente, en los estudiantes de comunicación de cualquier universidad, sobre todo en la Landívar y más específicamente, mi clase y los amigos que se fueron incorporando a aquella “mafia audiovisual” ávida de lo nuevo. MTV era LA REGLA, LA LIBERACIÓN, LO ANTICULTURAL.

La esquela de MTV

La semana pasada nos vino la noticia. Pero Viacom y Paramount solo van a seguir haciendo dinero con la marca solo que sin música. Movida estratégica de ese “capitalismo gringo Trump”. 

Es Music Television pero pasa shows riálitis sin música. Eso que lo pase Youtube. Pero la fórmula aún tiene vigencia en el resto del mundo. En India por ejemplo, la marca que tiene 87 millones de televidentes y MTV Japón sigue con la fórmula original con éxito, frescura y astucia y como dicen: “aquí está” si sueltan la marca.

En Guatemala, pues al no haber algo que transmitiera música actual, las radios nacionales se durmieron en los éxitos del pasado, en la mediocridad del conformismo, y sin nadie que contamine la mente de la juventud chapina. El cuadrante está lleno de radios religiosas, y mientras se transita a vuelta de rueda por las calles de la ciudad y la casualidad nos enfrente a cachar una bala con nuestro cráneo, y una alabanza sea lo último que escuchamos por Radio María, esa será la manera con la que podamos entrar al cielo. Digo, qué mejor publicidad en el cielo que esa. Quien quita y San Pedro nos pregunte: ¿Qué radio sintonizas? Y si dices: Radio María nos entregará una canasta con biblias, imágenes y ostias mojadas con chocolate por la mitad mientras esperamos entrar al paraíso. Al menos, ése es el sueño mojado de estos narco-dueños-aleluyos.

Para el suspiro y el pie de página queda lo que alguna vez fue MTV. No viene al caso recordar más, lo que vino, los siguientes 20 años navegan en la profundidad del mar. Para nosotros que absorbimos su concepto como esponja y lo vivimos con intensidad, el canal nos abrió la cabeza para escuchar cómo latía el mundo y qué había allá afuera. Buscar en el pasado la mejor música, valorar la actual y proponer; aunque todo se estrellara en la pared.

MTV descansa en paz. 

 

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