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El sueño de Jacobo
Hablemos de la reforma agraria.
Muchos ya no se acuerdan, otros simplemente nunca se enteraron y a otros algo de eso te contó algún abuelo o tío en la cena de domingo: que regalaban tierras porque Arbenz era un comunista –cosa que se dice todavía aunque la realidad es mucho más interesante que la sobremesa con un pariente borracho–.
La reforma agraria era “la fruta más preciosa de la revolución y la base fundamental de la nación como un país nuevo” como dijo en el discurso frente al congreso al presentar el proyecto el propio Jacobo.
Tanto el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento como él sabían que para sacar a Guatemala del atraso histórico en el que se hallaba, tenía que hacer un cambio fundamental en la tenencia de la tierra, pues apenas el 2% de los 3 millones de personas tenían en propiedad el 70% de la tierra cultivable –no en todos lados se puede sembrar, te cuento– y de ese 2% de señores que tenían tierras más grandes que muchos pueblos, un porcentaje muy alto eran rentistas ausentes, es decir que tenían la tierra pero no la usaban.
El principal de entre ellos era la infame United Fruit Company que de las 180,000 hectáreas que tenía, unas 156,000 no estaban cultivadas.
Y es que cuando se propone la reforma y se manda a congreso, se aprueba en 5 semanas -no años como ahora- y de la misma forma en semanas comienza a organizarse tanto los funcionarios del Estado como los sindicatos de obreros y campesinos para aplicarla a través de los recién creados Comités Agrarios Locales (CAL), para que con ellos fuera la gente la que tuviera control y participación en el proceso, que a su vez se apoyaban en los Comités Agrarios Departamentales, para evitar problemas lo más posible -que si los hubo, había comunidades con odio histórico a terratenientes abusivos y eso causó invasiones a algunas fincas y otros problemas que aunque menores si sucedieron, nada es perfecto–.
No era solo así de quitar y regalar la tierra.
Las primeras fincas repartidas fueron las del Estado 280,000 hectáreas de tierras nacionales (280 millones de metros cuadrados) y luego las expropiadas a privados unas 615 hectáreas (6 millones 150 mil metros cuadrados).
Y es curioso que, si te pones del lado del señor finquero expropiado, la realidad es que de las 341,191 propiedades que aplicaban a expropiación se vieron afectados apenas 1,710 (entre ellos el propio Arbenz y el revolucionario Jorge Torriello a ambos les embargaron sus fincas) que no cumplían los requisitos expuestos en el decreto 900, que eran los siguientes: no se afectarían fincas de 90 hectáreas o menos y todas aquellas que fueran menores a 200 hectáreas tampoco serían afectadas si dos terceras partes de la finca estuviera produciendo.
También se les dio un tiempo establecido para que las pusieran a trabajar pues la idea no era solo quitar por quitar, si no mover la economía y diversificarla.
Guatemala no podía ser solo el café.
Y si tu finca era más grande que 200ha, sin importar su tamaño, no sería tocada si estaba produciendo, eso sí –y es algo que se menciona poco– con el decreto también queda prohibido el colonato, ya no se le podía pagar a la gente con papelitos sin valor o fichitas de finca, que sólo valían en la única tienda de la finca.
Todo con el fin de eliminar la esclavitud –si, en pleno siglo XX– y toda relación de trabajo por deudas pues querían forzar que los finqueros pagaran con salarios de verdad para generar un mercado interno y darle libertad la a gente, pues el 90% de los ciudadanos, del país de la eterna primavera, eran campesinos que vivían en el area rural. No es casualidad que todos seamos, tengamos o tuvimos un abuelo tío o demás parientes viviendo “en el interior”.
Por eso era fundamental enfocarse en el campo y su desarrollo.
Claro esto afectaba directamente a las oligarquías latifundistas que veían toda la tierra como suya y a las personas como una propiedad sin derechos y definitivamente no tenían intención de que esto dejara de ser así.
¿Les conté que Jacobo terminó por nacionalizar todas las carreteras aunque fueran de fincas porque los muy señores no dejaban salir a los campesinos a organizarse para recibir información o sus tierras? Así que cuando cerraron las carreteras los multó con 2,000 dólares diarios, y si funcionó en parte, pero Jacobo andaba en una misión histórica y no estaba para jugar, entonces dijo saben que, ahora son de Guate.
Nacionalizadas.
El sueño de la reforma duró apenas 18 meses, pero fueron suficientes para repartir tierras –17 hectáreas por beneficiario dadas en usufructo vitalicio (no las podías vender) y el 3% de cada cosecha se lo dabas al Estado- y así mejorar la vida de aproximadamente medio millón de personas –en un país de 3 millones…–, a las que se les asesoró con métodos de cultivo y de les brindo préstamos que iban de los 50 a 200 dolares para que los echaran a andar.
Y bueno, si ya con el gobierno de Juan José consideraban que con alfabetizar y dejar a las personas asociarse ya era demasiado comunismo –para los que ven afectados sus intereses cualquier cosa es comunismo– con la reforma agraria de Arbenz era demasiado, los terratenientes traidores a su patria y a todo menos a sus intereses se aliaron con los gringos y el resto es historia.