- Burbuja Pop
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Superman tropieza con su capa, pero vuela
La película presenta un traje raído, seguro por tantas modificaciones antes de su estreno, es una cinta que busca complacer a todos. James Gunn dirige esta nueva entrega de Superman estrenada el 11 de julio de 2025 y que luego de toda la conmoción decidí ver sin ningún tipo de expectativa y fue la mejor decisión. David Corenswet encarna al héroe con lo justo; su imagen no excita, no despierta reclamo emocional: cumple lo mínimo, no hay una gran momento que nos haga creer que es Clark o Kal. Nicholas Hoult asume a Lex Luthor con determinación obsesiva y fría —LuthorCorp late en su ambición—, pero el guion lo deja sin diálogos que muerdan, esta vez, la culpa la tuvo un script realmente pobre.
Desde la primera escena, los diálogos se desploman en lo previsible. Krypto, el superperro, roba cámara como cualquier mascota en el cine, por ello el protagonista entra en segundo plano, incapaz de sostener el centro si ambos están en pantalla. La dinámica en el Daily Planet resulta una sátira torpe de las redacciones, una caricatura sin pulso; Lois Lane (Rachel Brosnahan, The Marvelous Mrs. Maisel) fragua una entrevista al kriptoniano sumamente vacía, arrogante, incapaz de reflejar el centrado equilibrio moral que Superman exige o que lo ha acompañado todos estos años, acá es más niño que adulto.
En la segunda mitad, aparece una grieta en el molde. La escena del universo de bolsillo, cuando Luthor exhibe cómo manipula redes sociales y guerras, aludiendo al asedio en Palestina, sacude la monotonía. Ese subtexto político rescata algo de atmósfera. Hollywood rara vez roza ese músculo en cintas de superhéroes. Aquí lo hace; Gunn deja un destello de conciencia entre la máscara de acción, solo por ello me pongo de pie y aplaudo la osadía, sobre todo en una industria que sumamente sensible a este tema.
Aun así, el intento se siente incompleto. La banda sonora, compuesta por John Murphy y David Fleming, integra la Superman March de John Williams (aquella melodía que seguro rebota en su cabeza), pero solo queda en intento; el resultado se diluye. No retumba. Permanece en fuga, como un fantasma de lo que pudo haber sido, y eso que en mi opinión Williams es un compositor subrevalorado.
En conjunto, la Justice gang cumple: Hawkgirl (Isabela Merced), Green Lantern/Guy Gardner (Nathan Fillion), Mister Terrific (Edi Gathegi) avanzan como unidad. Esa cohesión vislumbra un universo vivo, con personajes entrecruzados donde cada uno aporta algo distintivo, pero desde la segunda mitad, al principio ninguno convence. Por un momento emergen como símbolos, seres con poderes que intentan detener el avance del mal, y esa energía supera al protagonista, como si no respetaran a Superman, pregunto yo ¿Cuándo o en qué Universo de DC ocurre eso? Gunn humanizó demasiado al extraterrestre.
Este audiovisual se diseñó como un traje demasiado grande para sus costuras. Invita a una única visualización, un vistazo a lo que viene de la saga Gunn. No envejece ni lo hará. No se deja redescubrir. Funciona como testigo: “así va la franquicia”. No como hogar emocional. La película tropieza con su capa, aunque vuela. Al regresar a casa decidí ver Man of Steel. Vaya que ese sí es un guión memorable.